La alegría de los programadores

En estos días de WikiLeaks y controladores aéreos, se agradece más que nunca cambiar un poco de tema para huir de la presión informativa. En el vídeo de arriba podéis ver la charla que Mr. David Heinemeier Hansson, creador de Ruby on Rails hace unos añitos, dio en la última conferencia de Ruby.

La charla no es técnica y de hecho casi cualquiera puede entenderla, incluso si no sabemos nada de programación. Bajo el título de ¿Por qué Ruby? realmente nos relata una fantástica historia alrededor de la felicidad de los trabajadores como motor de innovación y calidad. Y, señores, en menos de una hora pega una patada a todos los libros de ingeniería del software.

La felicidad del equipo técnico a la hora de desarrollar un proyecto es algo que ningún profesor enseña en la universidad y que muy pocos jefes de proyecto promueven. Sí que es una tarea a estudiar por recursos humanos de manera genérica, basada en dinero, reconocimiento y ambiente de trabajo. Pero no hay que olvidar que el factor fundamental para disfrutar ese trabajo es que la realización del trabajo en sí sea interesante.

Quizás pensemos que ese factor no se puede cambiar: hay que hacer X y punto. Sin embargo, las decisiones del jefe técnico a la hora de elegir plataformas, lenguajes o herramientas puede hacer atractivo hasta el más tedioso de los trabajos. Y aclaro que no tiene que ser precisamente Ruby.

La conclusión a la que quería llegar es que la alegría del equipo técnico no es un factor que hoy en día se considere en las empresas en el desarrollo de software. Hay proyectos heredados en los que no es posible elegir nada, pero en proyectos nuevos desde cero se prefiere usar una tecnología obsoleta que ofrezca un 10% de rendimiento adicional que otra tecnología que facilite el desarrollo, mantenimiento y extensibilidad.

En un escenario en que los gastos de personal y mantenimiento superan con creces al de los servidores y desarrollo, es terriblemente corto de miras. Así que dadles un poco más de libertad a esos programadores, preguntadles con qué tecnologías les gustaría trabajar y tenedlas en consideración a la hora de tomar decisiones. Como dice David, no tengáis miedo a esa libertad, con un poco de suerte conseguiréis crear un sano ambiente dónde la calidad final se decida porque simplemente estén entusiasmados por lo que hacen.