Camino, de Javier Fesser

Nerea Camacho es Camino

Nerea Camacho es Camino

Me declaro fan condicional de Javier Fesser tras ver su primer película dramática. Por si no sabéis de qué o quién estoy hablando, me refiero a la película Camino y a su director, que a lo mejor os suena por ser el hermano de un integrante de Gomaespuma. Y otra vez me veo obligado a usar el More al contar casi 2000 palabras, así que dale al «Seguir Leyendo».

Desde que vi su corto El Secdleto de la Tlompeta, mi opinión sobre este director especializado en el humor esperpéntico y «apañol» ha sido agridulce con cada uno de sus trabajos. Por un lado, algunos de sus puntos de humor son geniales, la fotografía de sus trabajos está al nivel de Hollywood y es uno de los pocos directores españoles que han apostado por los avances de este siglo, los efectos especiales, como un factor para revitalizar una película; por el otro, su humor a menudo deja de ser surrealista (cosa que me encanta) y se queda en un humor ridículo y simplón, por no hablar de que la historias o son vacías o están contadas de manera extrañamente mala.

Ejemplos de estas películas son El milagro de P. Tinto o la más reciente Mortadelo y Filemón. Tienen detalles interesantes, pero como películas en conjunto son más bien olvidables. Y, sin embargo, por encima de la media española, que es como decir que un barranco de Burgos está por encima del nivel del mar.

Pero Camino es otra cosa. Es ese manido soplo de aire fresco en el monotemático, aburrido y plano cine español. Almodóvar puede ser un genio en lo suyo, pero me cansa soberanamente, sobre todo porque no le faltan directores españoles que sigan su escuela. Sé que esto no os gustará a muchos, pero es como Woody Allen: bien en los 90, ahora cansa y mucho. Para ver lo que pasa en la calle salgo a la calle. No debo ser el único cuando el cine español en general no consigue muy buenos resultados.

Pero hablemos de la película. ¿Por qué me gustó tanto? Reconozco que hace semanas que mi novia me quería arrastrar a verla, pero me negaba al ver el panorama. Por mis prejuicios contra el cine español, por saber que duraba dos horas y media, por estar basada en una historia real, por saber que la historia es de una niña moribunda, por saber que era crítico con el Opus Dei. Ya está, otra película que aprovecha una polémica para pasar por caja, me decía. Ni quería ver el trailer. Por cierto, no lo veáis, que destripa la película.

Sí, Javier Fesser es maquero

Sí, Javier Fesser es maquero

Qué equivocado estaba. Camino es una obra de arte, punto. La sensación que se te queda en el cuerpo al verla y tras verla es increíble, hacía mucho tiempo que no estaba tan contento de haberme gastado 6 euros en un cine.

No le falta de nada. Sí, hay una historia «triste». Sí, seguramente se exageren algunos puntos, pero eso es el cine. Sí, en contadas veces no se entiende qué dicen (cosa que en el cine doblado no pasa, raro).

Pero es que tiene de todo. Personalmente, y sé que esto es una banalidad, me ganó al instante con las pequeñas píldoras en forma de efectos especiales. En el cine español da miedo usarlos: aunque tengamos a los mejores diseñadores 3D (es una de las cosas que exportamos, sorprendentemente) la actitud de la mayoría de los cineastas españoles es seguir haciendo películas como en el siglo pasado y luego echarle la culpa al bajo presupuesto.

Salvo que ahora es más barato hacer una escena en 3D que hacerla con actores reales, sobre todo si cobran lo que las estrellas españolas. Y con esto le gusta jugar al equipo de Javier Fesser, que aprendió perfectamente cómo aplicar todas estas técnicas con sus «experimentos» de Mortadelo y Filemón. Como anécdota que plasme esta idea, una escena que contaba con un tren real (es decir, con pasajeros reales, con horarios marcados por RENFE) como fondo se chafó por un señor que pasaba por ahí. En vez de esperar al siguiente tren y grabar entonces la escena, ni corto ni perezoso decidió que lo mejor era introducir un tren digitalmente.

Y aunque hay contados efectos (son cuatro cosas en realidad), los que hay están perfectamente justificados, le dan una espectacularidad tremenda y potencian los momentos oníricos que vive la protagonista. Además, esos sueños dan un poco de frescura a la película, de lo contrario el 90% sería la niña en la cama.

Como curiosidad, la última película española que me sorprendió gratamente también incluía fantasía justificada por los sueños de una niña. Sí, hablo del Laberinto del Fauno, otra que mereció la pena ir a verla al cine. Es curioso comprobar cómo existen centenares de escritores españoles especializados en fantasía, y lo reacios que son los directores y productoras españoles a realizar este tipo de películas.

También hay otras técnicas muy de este siglo, sin ir más lejos hay un par de escenas que se pueden calificar de acción, pero destaca la crudeza de las escenas de las operaciones, que recuerda a House o Anatomía de Grey. No llega al nivel gore de Saw, pero en su afán de mostrarlo todo y de no hacer una película recortada para todos los públicos y sensibilidades decide mostrar también las operaciones de manera muy realista.

Pero hay otros detalles muy buenos. La amiga íntima de la niña aparece no muchas ocasiones, pero cada vez que lo hace te saca una sonrisilla con sus comentarios de humor inocente. Además, te da un pequeño respiro que se agradece en una película tan dura.

La música, y esto es otro punto personal, me parece acertadísima. De hecho, la razón por la que me decidí a acudir finalmente a ver Camino fue que me enteré de que Russian Red era la elegida para la canción principal. Antes de que sacara el disco. Lo que significa que el equipo la había escuchado antes de su promoción. No me equivoqué.

La canción que alguien de la película canta (no quiero hacer ningún Spoiler) es del primer disco de Dover, es decir, su etapa auténtica. Solo decir que es preciosa y que con la canción de Shakira (la que menos me gusta de las tres pero que también le veo cabida) hacen tres canciones que ya estaban en mi biblioteca de iTunes antes de escuchar la banda sonora.

La interpretación de Nerea Camacho, la protagonista, es increíble. Tonta e inocente pero con las emociones más complicadas de todos. ¿Recuerdas el Sexto Sentido? No diría que lo mejora, pero por lo menos está a un nivel comparable. Una gran revelación que a mí me recuerda a Ivana Baquero, esperemos que no caigan dentro de unos años en manos de un guión en el que tengan que acabar juntas en la cama. Digo esto porque en el panorama español, si una película no tiene más de cinco escenas de sexo, no es película digna de subvencionar.

La familia al completo

La familia al completo

Pero el resto de actores no desentonan, lo que ya es decir mucho, aunque algunos como el niño del que se enamora Camino está totalmente eclipsado por el papelón que realiza Nerea. Si hay que elegir entre todos, destaca ligeramente el papel del padre, bordado por Mariano Venancio. Este veterano actor puede que te suene de su papel como Súper en Mortadelo y Filemón, de sus apariciones en Cuéntame/Amar en tiempos revueltos o de su papel como Presidente intergaláctico en Plutón BRB Nero. Polifacético donde los haya, parece que este año tiene el Goya cantado.

Para el final dejo lo mejor de la película. La historia. El guión. Contada de manera directa, brutal, sin concesiones, con giros creíbles y en ocasiones sin dejar un respiro si no fuera por las pequeñas píldoras comentadas antes. Vida real y cruda con matices oníricos, cóctel perfecto. ¿Por qué no termina de arraigar este estilo? Muy sencillo, porque o se opta por películas políticamente correctas que pueda ver tu abuela, tu madre y tú a la vez (como el 99% de las series españolas) o se pasa directamente al otro lado, el de provocación por la provocación, al de llevar a las salas a la gente por el morbo de ver a Penélope desnuda.

Por supuesto la absurda polémica surgida por el tema elegido era de esperar. Sorprendentemente, y ya es la segunda vez que lo digo, aunque a veces cae en la típica exageración peliculera de que el malo es muy malo y el bueno es muy bueno, no me parece que haya insultado en ningún momento ni a la familia de la niña, ni a la niña, ni siquiera al Opus. Bastante comedido en toda la película, me atrevería a decir, si tenemos en cuenta que es una historia de ficción basada en hechos reales, no un documental de hechos reales.

Y si alguno se va a formar opinión sobre el Opus Dei con esta película, que solo coja el factor más humano de los afiliados. La realidad es mucho más triste, hay muchas personas que son víctimas y entregan su vida y dignidad a esta secta, engañadas por la fe ciega en un ser todopoderoso y vengativo que ha matado a más hombres que cualquier otra criatura conocida, en hombres sin sexo que vuelan, en un carpintero extraterrestre que nace de una virgen, que es hijo del ser todopoderoso pero que en realidad no es su padre biológico porque en realidad son la misma persona, un Tamariz bíblico que hace 5000 panes con la masa de cinco y litros de licores etílicos con agua de río, que realiza operaciones de retina a mano descubierta, que vuelve a la vida tras 72 horas clínicamente muerto, que traspasa paredes… Por no hablar de una serpiente que habla que en realidad es un hombre sin sexo que vuela que ya no vuela porque su padre se enfadó con él al principio de los tiempos y que ahora vive debajo de la Tierra junto a todos los hombres que han sido malos planeando dominar al mundo hasta la eternidad. Y como no te creas esta historia vendrá a por tu alma.

Pero tampoco te formes opinión por lo que diga un patán tendencioso como yo. Si quieres formarte una opinión basada en hechos, lee algún libro de las personas que han logrado salir de esa secta, a ver qué te parecen sus vivencias. O mejor, lee alguna de las lecturas recomendadas por la Obra, entre ellas la que le da sentido, Camino (a la perfección), del santo padre fundador. Si tienes algo de sentido crítico, encontrarás descabelladas sus teorías. No son de hace 2000 años, no son de la Edad Media tampoco.

Como ejemplo, si en la película crees que se exagera la continua oda al dolor, mira esta cita: Bendito sea el dolor. —Amado sea el dolor. —Santificado sea el dolor… ¡Glorificado sea el dolor!. Aparece en miles de webs que siguen las enseñanzas de este absoluto santo, puedes pasar horas y horas divirtiéndote con sus aventuras disparatadas.

Volviendo a lo importante, a la película como pieza artística, no voy a decir nada más de la historia, que tiene miga para comentarla un rato, por si alguno quiere ir a verla. Que hable del Opus no es la razón de que me guste. Como ya he dicho, la estupenda fotografía, los riquísimos cambios de plano y algunas peculiares escenas solo resaltan aún más la historia, que de por sí es muy buena.

Acabando con esta larga entrada, tengo algo de miedo de recomendarla. Mis casi nulas expectativas fueron rebosadas al segundo minuto, de la misma manera que en El Caballero Oscuro en la primera escena ya sabías que te ibas a pasar más de horas disfrutándola como un canijo. A ratos me dejaba boquiabierto, a ratos se me saltaba la lagrimilla, pero aún así no puedo recomendarla al 100%. Tampoco creo que sea la mejor película de la historia, por si lo dudabas.

Pero es una película que merece la pena ver, de esas que pasas más tiempo reposándola que viéndola, y eso que es larga. Por muchos motivos puede que no te guste, es más, puede que te parezca una basura, pero si estás cansado de las películas de plástico americanas y las películas de latex españolas, puede que te sorprenda gratamente. ¡Si hasta en Blogdecine han coincidido todos los editores! Con esos antecedentes, en cierto sentido esta entrada le hace más daño que otra cosa, al dejar las expectativas demasiado altas. Si vas, piensa que va a ser un bodrio, seguro que así lo disfrutas más.

Y cuando vuelvas, descubre el ingrediente secreto viendo el Making Of. Exacto, el cariño con que lo han hecho, las ganas de contar una historia que sienten como suya y el amor por los cuidados detalles es lo que distingue a Javier Fesser. Eso y que un dramón como este lo han rodado como una película de humor y se lo han pasado como niños.

4 alegres comentarios ↓

#1 ariel el día 11.22.08 a las 1:53 am

bueno, casi no me atrevo a decir mucho mas por que estoy de acuerdo con casi todo lo dicho,la pelicula que a pesar del metraje no se hace larga,te deja casi tan maravillado por esa lucha de vida y de amor por encima de todo de la niña, como triste por comprobar como estos apostoles de lo tenebroso intentan hacer de la vida un valle de lagrimas para supuestamente salvarnos ,se siente uno impotente al ver como la niña va reunciando a todo lo que de verdad la ilusiona para ir cayendo en manos de la enfermedad y de la obre,la niña (nerea) magistral ,es mi opinion tampoco es objetiva pero en esta historia o te parece tristemente preciosa o,si eres del opus simplemente la odias

#2 brais el día 12.10.08 a las 10:27 pm

Sin duda de las mejores películas que he visto en muchos años.

#3 Fernando el día 02.10.10 a las 2:26 am

Yo no me he gastado los seis euros en la taquilla De casualidad ví la película hoy en la 1 (o la 2, tampoco lo sé) y quedé maravillado.
La verdad es que tenía referencias, pero tampoco estoy mucho en la onda del cine y de ahí mi sorpresa.
Yo veo al clero secular, ¡vamos, a los curas de siempre! como algo costroso y, desde el punto de vista de hoy, absolutamente impresentable. Sin embargo, a lo mejor por que los he tenido en la familia ya que muchos fueron hermanos, sobrinos y primos de mis ancestros, o por que tampoco es que llevaran una vida que vista desde aquí resultase atractiva y por que gracias a ellos se ordenó un poco el comportamiento social en esta Galicia de mis amores, en la que Bautismo, Confirmación, Confesión, Comunión, Matrimonio y Extreuma-unción, rivalizaban con Primavera, Verano, Otoño e Invierno o Infancia, Adolescencia, Juventud, Madurez y Senectud en cuanto a hitos definitorios de nuestra ubicación vital. Lo cierto es que tampoco soy especialmente combativo con ellos, aunque les tengo un cierto paquete, por que son ejemplo de doblez, abuso de la ignorancia y explotación del miedo.
Vamos que ni les molesto ni me atacan, al menos directamente.
Pero, lo de estos personajes del Opus Dei me resulta mucho mas indigerible.
Aparte de que se les ve mas falsos y venales que a sus colegas, resulta absolutamente intragable su arrogancia y la falta de respeto hacia los demás. Todo ello se refleja bien en la película, es mas, tan bien, que por su absoluta fidelidad, los defensores de la Obra no pueden criticarla sin sembrar la confusión entre los suyos.
También me gustó la trama de la película y la interpretación, creo que aquélla fue limpia, directa y clara y sin concesiones: La del cáncer es una experiencia dura y no se debe banalizar, aunque solo sea por respetar los sentimientos de los que la sufrieron directamente o de los que, indirectamente, también la padecimos. Los intérpretes me parecieron fantásticos, con una especial mención para Nerea y también para el actor que encarnaba a su padre en la ficción.
Os felicito por un trabajo bien hecho.
Ah y una curiosidad ¿Por que rotulasteis con el nombre de «Coruña» al trailer que se llevó por delante al padre de la criatura?
Con mi admiración.

#4 FERNANDA el día 08.25.11 a las 11:55 pm

NEREA TE ME HACES SUPER LINDA ME ENCANTARIA CONOCER A TODOS LOS DEL SET ES ESTUPENDA LA PELI DE UNA NIÑA DE ONCE AÑOS YO TENGO DIEZ PERO SO IMPORTA DE UNA NIÑA DE ONCE AÑOS QUE SE ENFRENTA A 2 COSAS NUEVAS PARA ELLA ENAMORARSE Y MORIR EMPEZO A TENER SUEÑOS DE PERSECUCION CON UN ANGEL LA VERDAD AMI Y AMI MAMA SE NOS PUSO LA PIEL CHINITA O COMO DICE CAMINO LOS PELOS DE PUNTA EN EL FINAL Y NO PARAMOS DE LLORAR USTEDES SE MERECEN UN MILLON DE PREMIOS DE VERDAD ESTUPENDA PELI BESOS Y ABRAZOS PARA TODOS

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